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La ira de los mansos

Parece que Voltaire dijo algo parecido a:

Cualquiera que tiene la capacidad de hacer a otros creer absurdeces, tiene el poder de hacer que cometan atrocidades e injusticias.

Últimamente, leyendo la prensa online (deportes, política, economía…) no dejo de pensar en esta frase, a mi manera. Siempre nos queda la duda de dónde marcar la línea de lo que es una gilipollez, una absurdez sin base alguna. Pero hasta hace no tanto pensaba que la mayoría se movía en unos baremos de normalidad, de lógica, sentido común y buena voluntad. Ya no lo tengo tan claro y me da mucha pena.

Los líderes de opinión se han metido en trincheras y nos intentan convencer de que o estamos con ellos o contra ellos. Personalmente creo que en muchos casos es ellos contra ellos (su oligarquía propia) y nosotros como daños colaterales más que asumibles.

Se nos ha vendido la moto de que somos más listos si estrujamos el sistema, si sacamos un subsidio de la nada, si denunciamos a los jueces-árbitros, si revendemos las cosas al mayor sobrecoste posible, o denunciamos a otro por nuestras propias culpas….  e intentamos arrimar tanto el ascua a nuestra sardina, que al final se nos va a quemar la sardina, se nos va a apagar el fuego y ya veremos si no terminamos comiéndonos nuestra propia mierda.

Todo el mundo, en el fondo, entiende esta noción de que de tanto pasarnos de listos, podemos quedar como gilipollas. Lamentablemente hay mucha gente que no tiene un empleo, mucha de esa gente intenta duramente acceder al mercado laboral.

Empecemos a ayudar a quién tenemos al lado, sin esperar nada a cambio. Podemos abrir el círculo un poco más y ayudar a quién no tenemos al lado, simplemente siendo buena gente con quién nos encontremos, sin esperar forrarnos a su costa, ni pensar qué puedo conseguir con ello. Lo que me enseñaron mis padres y me consta que muchos otros enseñan a sus hijos. Mandemos a tomar por culo esa noción de que la buena gente, los mansos, son débiles, patéticos, y que lo que merece la pena es ser un “espabilao”, un “malote”, un “chupa-de-la-vaina”.

Lo difícil no es convertirse en animador de las masas, en pastorear a otros para conseguir lo que uno quiere. Lo jodido es levantarse por las mañanas e irse a trabajar o a buscar trabajo a pesar de los pesares.

Decía José Saramago en una entrevista:

Los mansos son los que no son bravos, los mansos son los que no tienen el poder, los mansosson los que viven bajo un dominio determinado, ya sea político o económico; ésos son los mansos, la ira de los mansos. Yo hablo de un momento en que esa ira se manifiesta o se pudiera manifestar; quiero decir que han sido mansos durante generaciones y generaciones, y ahora se acabó. Y cuando eso ocurre, si algún día ocurre, entonces el mundo no tendrá más remedio que enfrentarse, eso que parece ahora mismo imposible. Los mansos son los humillados, son los ofendidos, es la gente despreciada que vive silenciosamente y que lo acepta, y cuando lo acepta, no tiene fuerza ni capacidad para reaccionar

Si tenéis un amigo tranquilote, optimista, aplicado… y algún día les ves enfadado de verdad, entenderás a qué me refiero con la ira de los mansos. A qué se deberían enfrentar esos “Ýo, líder” en algún momento. Dice el refrán: Líbreme Dios de la ira de los mansos, que de la de los otros… ya me libraré yo.

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